Y el «big data» falló

Estos días atrás hemos asistido a la enésima campaña de la DGT para prevenir la mortalidad y la siniestralidad en las carreteras españolas, especialmente en estas fechas de gran número de desplazamientos. La novedad de esta campaña ha sido que han utilizado el pronóstico del «big data» (la forma pomposa y snob de llamar a la estadística de los grandes números de toda la vida) para pronosticar de forma inexorable la cifra de fallecidos de esta Semana Santa. Para luego apelar a la conciencia y responsabilidad individual como método para derrotar la «tozudez» de las estadísticas. Ver aquí la campaña. 36 muertos, 9 mujeres, 27 hombres,…

Y, lógicamente, el pronóstico ha fallado. Y no porque la campaña haya sido un éxito y haya conseguido disminuir los accidentes de tráfico. No. Ha fallado por el uso falso y torticero de ese «big data». Voy a poner un ejemplo para explicarlo.

Utilicemos las estadísticas del MoMo (seguimiento de la mortalidad en España). Si yo os dijera que el próximo 30 de Abril en España morirán 1115 personas, estaré dando un orden de magnitud adecuado, pero casi con toda seguridad fallaré en el dato exacto. ¿Por qué? Pues porque la estadística es mucho más que simplemente la media de las cosas. La estadística es la media junto con sus desviaciones (su variabilidad) y su tipo de distribución. Si, en cambio, yo os dijera que el próximo 30 de Abril en España morirán entre 1001 y 1206 personas probablemente (95-99%) acertaré. Y eso, a pesar de que en España seguimos experimentando periodos de sobre mortalidad debidos al Covid y sus secuelas.

Pues esto mismo es lo que sucede con la campaña de la DGT. El «Big data» nos dice que esta Semana Santa habrán muerto entre 15 y 50 personas (por poner un ejemplo, no tengo los datos), entre 3 y 20 mujeres (quizás) y entre 10 y 40 hombres. Pero eso no produce el efecto sensacionalista del «dato exacto». ¿Para cuándo estudios serios y concienzudos acerca de las causas de la mortalidad en las carreteras que permitan destinar los recursos a lo que realmente puede funcionar?

En fin, una vez más, las instituciones y los medios de comunicación nos tratan a los ciudadanos como seres ignorantes e infantiles, fáciles de impresionar y manipular. ¡Y así nos va!

Publicado por Gonzalo Montero

Cuestionando el mundo para intentar entenderlo

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