Acerca de la Gestión Sanitaria

En plena sexta ola de la pandemia de COVID y ante la saturación de los servicios sanitarios (que no sé porque motivos no se quiere reconocer), es importante reflexionar sobre qué gestión de la sanidad queremos tener como sociedad. En el COVID nos hemos centrado en el problema de los fallecimientos y de las UCIs, pero la gestión sanitaria (e incluso social) abarca mucho más. La atención primaria, la exclusividad de la COVID (parece que no existieran ya más enfermedades en la sociedad), las bajas laborales, todo eso requiere de una gestión eficiente para poder afrontar situaciones de crisis como la actual.

Esta crisis está cuestionando que los médicos de cabecera (de familia) tengan que hacer recetas para situaciones intrascendentes, gestionar bajas laborales o derivar a especialistas entre otras muchas cosas. Esto no hace más que reducir los recursos. Y ya no solo es cuestión de dinero. Ya no hay más médicos que se puedan contratar.

Quiero compartir hoy una anécdota que me acaba de pasar y que ilustra en cierto modo la importancia de una buena gestión. Yo soy alérgico a los pólenes desde joven. Llevo más de 30 años tomando un antihistamínico llamado Ebastel, cuyo principio activo es la Ebastina. Durante todo este tiempo lo he comprado en Farmacias sin receta y sin ningún problema. Además, de esta forma, yo he asumido el coste de mi medicación (liberando a la Seguridad Social de ello y a mi médico de cabecera de perder el tiempo en hacerme una receta).

Hoy he ido a comprar mi medicina, como siempre, y me encuentro que no me la pueden vender sin receta. Expreso mi perplejidad. Me dice la chica que me atiende si le puedo traer la receta otro día y yo le contesto que, tal y como están los Centros de Salud me parece absurdo hacer perder el tiempo de mi médico (y el mío intentando conseguir una cita) para algo que llevo tomando desde hace más de 30 años.

Le pregunto si me puede dar algún otro antihistamínico y me ofrece uno llamado «Bactil Forte». Ante mi sorpresa, este medicamento tiene el mismo principio activo (Ebastina) y la misma cantidad (20 mg) que el Ebastel que yo he tomado siempre. En la propia caja indica «medicamento sin necesidad de prescripción médica».

Los prospectos de ambos medicamentos (prospecto Ebastel, prospecto Bactil) son idénticos. Parecen un «Corta y Pega» cambiando el nombre. Por mucho que indago no logro entender porque uno no y otro sí, se puede vender sin receta. ¿No resulta bastante absurdo?

Cosas así, no creo que sean excepcionales lo que pasa que no las percibimos hasta que nos ocurren personalmente. El año pasado con el confinamiento, yo le tenía que llevar Paracetamol a una tía mía que estaba ingresada en una residencia. El de 1000 mg necesita receta, el de 600 mg, no. Pues se compra el segundo y te tomas las pastillas de dos en dos. Absurdo.

En los tiempos que corren siempre se habla de dinero, de dotar con más recursos (dinero) o de gastar más. Quizás sea tiempo de empezar a gestionar mejor y de imponer un poco de sentido común y sentido del bien común por encima de intereses creados y parcelas de poder.

Publicado por Gonzalo Montero

Cuestionando el mundo para intentar entenderlo

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