Cosas que no nos cuentan (I)

Dicen que «la información es poder». Frase adjudicada a varios autores (Aristóteles, Bacon, Hobbes, Foucault) y que puede tener varias interpretaciones (pero eso sería tema de otro artículo). El caso es que es un paradigma que se utiliza mucho en la vida real. En los trabajos, en las relaciones y, lo que es peor, en el entorno político/mediático. Tan importante como las cosas que se cuentan, con frecuencia, es lo que no se dice.

Cuando empezó la vacunación de la COVID, en seguida empezamos a recibir a través de los medios información diaria y detallada de cuantas dosis y cuanta gente vacunada iba habiendo. Datos por Comunidades, datos por edades, datos por vacunas. Una información muy completa que, diariamente, publicaba y sigue publicando el Ministerio de Sanidad.

En los primeros meses el seguimiento era más intenso por parte de todos los medios puesto que la prometida «inmunidad de rebaño» era el objetivo que se perseguía, incluso con cierta ansiedad, para poner fin a la pandemia.

Pero, en toda esta vorágine de datos, había un dato que nadie mencionaba: la gente que rechazaba la vacunación. Si era importante saber cuanta gente se iba vacunando (una y dos dosis) también debería serlo saber que porcentaje de gente era citada a vacunarse y rechazaba u omitía hacerlo. Probablemente había miedo al «contagio», no del virus, sino del rechazo a la vacuna. Acordaros que a finales de año había un porcentaje muy alto (en encuestas) que decían preferir esperar un poco a ver como funcionaba la vacuna y, sin embargo, en cuanto se empezó con la vacunación la mayoría de la gente lo hizo sin rechistar. Es curioso el efecto tan fuerte que tiene la presión de grupo a todos los niveles.

Bueno, pues después de varios meses y a pesar de que sigue sin facilitarse esa información, parece que los datos nos revelan la verdad de las cosas. La siguiente figura muestra la evolución de la vacunación en España en los 10 meses que llevamos con ella.

Fuente: Our World in Data (Ministerio de Sanidad)

La asíntota al 80% de la población (90% de los mayores de 12 años) es inequívoca, así que podemos afirmar (a fecha de hoy) que un 10% de la población española rechaza la vacuna. No es preocupante. Un 90% (bastante más del 70% que nos decían al principio y que luego dejo de valer cuando nos acercábamos) debería ser suficiente para tener esa «inmunidad de rebaño». Otra cosa es la eficacia de las vacunas y la pérdida de efectividad con el tiempo. Pero eso merece otro artículo.

Publicado por Gonzalo Montero

Cuestionando el mundo para intentar entenderlo

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